El Balance Social.

Podemos entender que la Responsabilidad Social de la empresa, es la respuesta que esta asume libremente, ante las expectativas de los sectores con los que se desenvuelve, en la perspectiva de un desarrollo integral; ello es sumamente importante dentro del Sector Público, ya que sin lugar a dudas su fin último es el bien común.

En todo este marco, hay que considerar la escala de valores de quienes conducen el proceso jerárquico de dirección, pues determinarán los aspectos de la Responsabilidad Social que el ente decida voluntariamente asumir, y de esta convicción, surgirá una política social sentida, aceptada y aplicada, que en los organismos del Estado redundará en reafirmar las políticas que han sido implementadas y el grado de alcance de las mismas.

El Balance Social debe exponer, medir y divulgar en forma clara y precisa, los resultados de la aplicación de la política social de la empresa, y evaluar el cumplimiento de su Responsabilidad Social Empresaria – RSE –

Desde esta óptica, el Balance Social, es una herramienta de administración y control, que permite que la empresa proyecte, verifique y evalúe su rendimiento, sobre distintos aspectos, que conforma la sostenibilidad de la empresa.

Y, sin lugar a dudas, la información que brinde el Balance Social de un ente debe ser auditable. Por supuesto, que todo ente que decida emitir un Balance Social serio, debe tomar ciertas decisiones iniciales ineludibles, como ser si en su concepción participarán o no los grupos de interés, qué modelo se utilizará (indicadores o balance), si se utilizarán indicadores, cuáles, si se presentará auditado o no, cómo será la auditoría, entre otros.

La idea de beneficio social, puede identificarse con una diversidad de conceptos, de los cuales la contabilidad social elige dos; riqueza y productividad. Ambos conceptos son considerados en un sentido dinámico, dado que se pretende medir su evolución a través de los sucesivos ejercicios de manera que del concepto de Generación de Riqueza surjan los sub-conceptos de Valor Agregado y del Incremento de la Productividad, parámetros que medidos consistentemente son de inigualable valor para el sostenimiento de las políticas de Estado.